#AquiNoSeHablaMalDeVenezuela / Manifiesto


A quien corresponda:

Mi nombre es Álvaro Pérez Kattar, Comunicador y Bibliotecólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, creador de la campaña #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela y escritor del libro ¿Optimista, yo?. Soy venezolano y vengo de una familia de pensamiento y origen diverso. ...



Como muchas de las familias venezolanas, la mía es absolutamente mestiza. Tengo un abuelo con origen libanes y otro de origen canario, una abuela de raíces vascas y otra negrita, con apellido francés. Somos una mezcla de culturas y procedencias, pero todos estamos de acuerdo en definirnos únicamente, como venezolanos.

Cuando era niño, mi familia paterna era copeyana y mi familia materna era militante del MAS. Como era de esperarse, con el tiempo algunos se hicieron chavistas y otros opositores. Esto lejos de significar un problema (que naturalmente los hemos tenido) se ha convertido en una práctica diaria de respeto y tolerancia. Tal vez sería más cómodo que todos pensáramos igual, pero el haber tenido que convivir con personas que piensan políticamente distinto a mi, en tiempos de cambios tan acelerados, ha significado un verdadero reto. El reto de AMAR a personas que piensan diferente a mi, me hizo mejor y me hace mejor.

#AquiNoSeHablaMalDeVenezuela es una iniciativa que surgió de manera espontánea en el 2014 como una forma de catarsis a través de las redes sociales. Pienso que la palabra tiene un increíble poder creador y me considero un optimista crónico, por lo que este movimiento comenzó con una serie de reflexiones posteadas en la red social Instagram, que de manera orgánica trascendió a través de diferentes medios como: conferencias, franelas, material POP e iniciativas privadas a las que se han sumado miles de voluntades en Venezuela y fuera de nuestras fronteras.

Una de las preguntas más comunes que me realizaban cuando iniciamos este proyecto, es si ha respondido a alguna filiación político-partidista. La respuesta es: absolutamente No. Todo el que sea venezolano, ha podido identificarse. El único propósito que hay detrás, es la intención de elevar los niveles de optimismo de cada uno de los venezolanos y hacerlos conscientes de su poder personal, para construir un país donde podamos prosperar y vivir en paz. 

Decidí emprender este proyecto, porque desde mi labor como Comunicador, siempre tuve la inquietud sobre cómo puedo aportarle algo a mi país, más allá de informarlo. Estoy convencido que los venezolanos tenemos valores y principios intactos –aún- que realmente definen a la mayoría, como por ejemplo nuestra fuerza emprendedora, nuestra solidaridad o nuestro espíritu de libertad heredado de nuestro héroe independentista Simón Bolívar. Pienso que fortalecer estos y otros valores, es la clave para crear una realidad más favorable para todos por igual. Esto no significa ser chovinistas. Se trata de escoger al optimismo, como una alternativa, un filtro a través del cual interpretamos todo lo que nos sucede.

La única forma de sacar adelante a Venezuela, es unidos. Aquí no me refiero específicamente al chavismo o a la oposición, a la izquierda o a la derecha, a la MUD o al PSUV, a los entusiasmados o a los decepcionados, a los que votan y a los que no votan, a los que opinan o a los que se callan, los que se han ido o los que nos quedamos, me refiero a TODOS los venezolanos, conectados con un propósito: hacer progresar nuestro país y dejarle un mejor lugar a las próximas generaciones. Que los que estamos aquí y nacimos aquí, no sintamos la necesidad de salir corriendo, no vivamos ahogados de angustias, ni mucho menos persiguiéndonos por nuestra manera de pensar.

En este sentido, hay mucho que hacer. Todavía nos falta aprender mucho y cambiar la forma en que nos expresamos sobre nosotros mismos, es un primer paso. Dejar de referirnos a Venezuela como “este país…” y cambiarlo por “mi país…” es un buen comienzo. Dejar de señalarnos los unos a los otros como “escuálidos”, “chavistas tierruos”, “marginales”, “sifrinitos de mierda”, tanto mejor. El día que eso cambie y la única etiqueta que llevemos todos juntos con orgullo, sea: VENEZOLANO, estaremos más cerca del bienestar y la felicidad que todos anhelamos.

Cambiar estos paradigmas ha sido SIEMPRE nuestro propósito y con gran orgullo puedo decir que lo hemos logrado, #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela se convirtió en una campaña de unidad nacional con la que se han identificado personas de distintos pensamientos.

Recientemente alguien asesoró al gobierno venezolano y les sugirió forrar a Venezuela con un mensaje y una estrategia muy parecida, por no decir idéntica, pero a la vez, muy distante de lo que nos hemos propuesto, sustituyendo la palabra “Venezuela”. Yo no sé quién lo propuso, mucho menos las razones que le motivaron y no voy a especular al respecto. Sin embargo, este comunicado se propone en primer lugar, recordar que desde mucho antes existe una campaña como la nuestra, que creció de manera orgánica, porque la voluntad de miles de personas así lo decidió y que ha significado un respiro, un apoyo y una dosis de fortaleza en tiempos difíciles para aquellos que han tenido acceso a nuestros mensajes.

En segundo lugar, me propongo hacer un exhorto que, aunque suene utópico, veo como una oportunidad de dar un salto adelante: Señores del gobierno, ¿por qué en lugar de cambiar la palabra “Venezuela” de nuestro mensaje, la mantenemos y la usan ustedes también? Qué bonito sería que con todos los recursos que posee el Estado venezolano, en cada organismo público, en el teleférico de Mérida y el de Caracas, en el Metro y el MetroBus de cada ciudad, así como ha sucedido en los Centros Comerciales más importantes de Venezuela, en los hogares y establecimientos de montones de emprendedores que se han sumado en nuestro país, todos estuviéramos de acuerdo en decir: #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela.

Yo no sé si alguno de ustedes me leerá, pero tengo fe.  Decir #AquiNoSeHablaMalDeVenezuela, no deja por fuera a ningún venezolano. Nos incluye a TODOS.


Y a aquellos que desde sus espacios se han sumado a nuestra campaña o desean hacerlo, este es el momento de darle más brillo, de llevar nuestro mensaje con mucho orgullo y colocarlo en nuestras casas, negocios, oficinas, carros y hasta en nuestras biografías en las redes sociales. Hagámoslo visible con creatividad. Venezuela cuenta con nosotros, ahora más que nunca.