El lado luminoso del fracaso


Por: Brirkellia Álvarez // @BalvarezF1 - En el transcurso de la vida todos los seres humanos experimentamos situaciones adversas y circunstancias que nos desvían del rumbo que inicialmente nos habíamos propuesto. Es como..
...si la brújula de nuestro camino nos hiciera una mala pasada y llegamos a un sitio al que no imaginábamos y en el que nunca quisimos estar. 

Desde un divorcio, un despido laboral, una carrera sin concluir, la quiebra de la empresa, todas ellas son vivencias que nos producen, en la mayoría de los casos, una desolación, mucha confusión y una sensación de derrota ante el abismo que nos bordea. Tendemos a pensar en los momentos más críticos que hemos perdido la luz y que no encontraremos el final del túnel. 

Hace unos años por un deseo ferviente de experimentar nuevas áreas vocacionales tomé la decisión de renunciar a mi empleo, el cual me proporcionaba una buena remuneración, estabilidad y una cierta zona de confort. Así, un día decidí emprender vuelo y ver el mundo fuera de las cuatro paredes de mi oficina. Cuando salí a la calle lo que veía no se correspondía con mis ilusiones, las oportunidades eran esquivas, se cerraron algunos espacios, las conversaciones no se concretaban. El desgaste emocional comenzó a apoderarse de mi, las voces que pronosticaban mi derrota con frases como: “Es una locura lo que piensas hacer”, “Es como lanzarse sin parapente” “La calle está muy dura”, “¿Cómo harás para obtener dinero? Aquí tienes algo estable”, resonaban internamente dentro de mi cabeza cada amanecer. Y llegué a preguntarme: ¿Había hecho lo correcto?, ¿Estaban ellos en lo cierto?

Decidí continuar el camino y en algún momento empezaron a abrirse oportunidades, que no eran las ideales, pero que me generaban tranquilidad en medio de toda esa crisis. Poco a poco emergieron personas, eventos, libros que me daban señales, cursos que me capacitaban, esas novedades me exigían incrementar mis habilidades, mi capacidad de adaptación a otros ritmos de trabajo, relacionarme con personas diversas y aprender otras visiones del mundo. En algunos instantes me sentía pisando en tierras movedizas, pero progresivamente iba ampliando mi consciencia para darle cabida a experiencias contrastantes y necesarias.

Salir del acostumbrado espacio laboral en el que me encontraba me permitió ver la realidad y al ser humano de una forma más cercana, así como encontrar mi verdadero propósito de vida. Luego de ese paseo, retorné a mis labores habituales, volví por otro rato al empleo desde el cual partí. Algunos consideraron que esta apuesta a la vida significó un “fracaso”, pues volver al sitio original implicaba aceptar que lo esperado no se materializó. Ciertamente, no se concretó en los tiempos y en las formas que mi limitado entendimiento había creado como el “plan perfecto”, pero el aprendizaje obtenido me permitió vivir diez experiencias en una oportunidad y no la misma experiencia diez veces, lo cual representa un obstáculo para el crecimiento.

En mi próximo artículo comparto con ustedes cada uno de estas experiencias enriquecedoras sobre el fracaso…